Joseph Perich

Si Jesús hubiera nacido en el 1983, hoy tendría 30 años, una edad buena para empezar un negocio. Sin embargo hoy ya no es como hace dos mil años. Hoy en esta sociedad se debe actuar con criterios muy exigentes en la selección del personal, en especial cuando se trata de confiar tareas de mucha responsabilidad. ¿Qué es lo que Jesús hay habría hecho? Pues,   ¡fiarse de una asesoría! Este sería el informe recibido:

Apreciado Sr. De Nazaret:

Le agradecemos la confianza que deposita en nosotros para el estudio del “curriculum” de las 12 personas que usted ha escogido para ocupar puestos de responsabilidad en su nueva Organización.

A todos ellos los hemos sometido a una batería de “tests” y han tenido una larga entrevista personal con nuestro psicólogo especializado en diagnóstico laboral.

Nuestros profesionales coinciden en que a la mayoría de los candidatos les falta la formación básica para el tipo de  empresa que usted quiere iniciar. Le aconsejamos que continúe buscando otras personas con experiencia, habilidades y capacidad competitiva.

-Simón Pedro: es inestable emocionalmente. Incluso podría tener brotes violentos en situaciones de tensión o estrés.

-Andrés: no tiene aptitudes para el liderazgo.

-Santiago y Juan, hermanos: ponen sus intereses personales por encima de los de la Empresa.

-Tomás: manifiesta una actitud dubitativa que tiende a minar su moral.

-Mateo: tenemos el deber de informarle que está en la “lista negra” de la Oficina de Negocios de Jerusalén.

-Santiago Alfeo y Tadeo: son bipolares. Los dos obtienen una alta puntuación en la escala maniacodepresiva.

De todas maneras, uno de los candidatos sí que muestra un gran potencial. Es un hombre hábil y  dotado de muchos recursos. Tiene una gran capacidad de relación con la gente. Posee una mente astuta en vista a los negocios y a los contactos del más alto nivel. Se le ve muy motivado, es responsable y  ambicioso. Nosotros le recomendamos a  Judas Iscariote para que sea su gerente y su  mano derecha.

Le deseamos un gran éxito a su nueva Empresa.

REFLEXIÓN:

Si Jesús hubiera hecho caso de sus «asesores», quizás habría conseguido una «multinacional» competitiva pero no el Reino de Dios. Jesús tiene olfato para detectar «diamantes en bruto», es decir, personas que, dejándose trabajar, se convierten en luminarias gigantescas de fraternidad. Todos ellos pueden cantar con María «el Señor ha hecho en mí… derriba a los poderosos y enaltece a los humildes».

Este canto se ha ido reproduciendo en muchas voces hasta hoy, desde los apóstoles Pedro, Santiago, Juan, Mateo, Pablo… hasta Francisco de Asís, padre Kolbe, Luther King, Juan Alsina, Teresa de Calcuta, Abbé Pierre, Pedro Casaldáliga … y miles de otros más.

En este inicio de curso que no nos dé vergüenza ni pereza presentar, de nuevo o por primera vez, nuestro «currículum» en la parroquia de cara a hacer de catequistas o asumir alguna responsabilidad que se nos proponga.

Si somos capaces de dejar que el Espíritu trabaje la debilidad actual de nuestras comunidades cristianas y de cada uno de nosotros, nos podremos añadir a dicha larga lista y darnos de baja de esta poco evangélica «Asesoría».

«La piedra que desecharon los arquitectos es ahora el edificio»              (Mt 21, 42).