Ser testimonio del Amor de Jesús
Pastora González Colino
https://www.panoramacalasanz.org/
5to Domingo de Pascua
Juan 13, 31-33a. 34-35: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»
Durante el confinamiento de los dos últimos años, recurrí diariamente a Calasanz y sus frases, siempre vigentes, esperanzadoras y oportunas. La frase de Calasanz con que inicio este comentario al evangelio es de hace exactamente 384 años, y no desconoce el mandamiento nuevo: amarnos unos a otros como reflejo del amor a Dios.
Sin embargo, que difícil es amar como Dios manda… de verdad, sin medida, sin distingos, sin barreras, sin elegir a quien sí y a quien no. ¿Será entonces que aprender a amar incondicionalmente, debería ser nuestra primera “tarea”, como fieles discípulos de Jesús?
Porque amar es dar, entregar, respetar, confiar, comprometer, servir, comprender, compadecer, sentir y un listado interminable que recoge todo aquello que hemos hecho, hacemos o haríamos por otros, conocidos, cercanos, amigos, familia, pareja y también por los desconocidos, sin buscar protagonismo o reconocimiento… simplemente porque el sentimiento nace y refleja la existencia de Dios en nosotros y la capacidad de ser fieles a su mandamiento para reconocer en ese otro su presencia viva, en lo sencillo, en lo cotidiano, en la alegría de ser todos uno en comunión.
Juan 13, 31-33a. 34-35: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»
Durante el confinamiento de los dos últimos años, recurrí diariamente a Calasanz y sus frases, siempre vigentes, esperanzadoras y oportunas. La frase de Calasanz con que inicio este comentario al evangelio es de hace exactamente 384 años, y no desconoce el mandamiento nuevo: amarnos unos a otros como reflejo del amor a Dios.
En este tiempo se escucha muy frecuentemente la expresión “yo amo a mi manera” como justificante a actitudes propias del desinterés y el egoísmo. ¿Acaso Dios nos ama a su manera?
Propongámonos entonces, SER RECONOCIDOS COMO DISCÍPULOS POR AMARNOS UNOS A OTROS, agradecidos por poder cumplir ese nuevo mandamiento, solidarios, generosos y siempre fieles.

