JESÚS, NUESTRA ESPERANZA Descarga aquí el artículo en PDF
Ion Aranguren
ionaranguren@escolapiosemaus.org
Porque en verano Dios no se va de vacaciones, y tú puedes seguir creciendo, buscando, eligiendo el amor. porque las vacaciones no son desconexión, sino reconexión. porque eres más libre para elegir libertad.
Cada vez es más difícil sortear interrupciones publicitarias o propuestas de consumo que no necesitas, pero que no paran de llegar. Antes, alguien llamaba a la puerta de tu casa y te intentaba vender su producto; ahora te llaman por teléfono a cualquier hora, o es a través de la publicidad de internet donde se nos van colando propuestas y más propuestas.
Muchas de estas ofertas son para el entretenimiento a corto plazo. Ofertas que a menudo alimentan un bucle de cotidianidad, queriendo llenar nuestro tiempo, y alimentando que nos quedemos en lo conocido para satisfacer lo más básico de nuestras vidas. Experiencias y experiencias que se pueden llegar a vivir con la familia y las amistades, sin ofrecernos círculos mayores de relación, y que pueden incluso dejarnos un poso de rutina y de insatisfacción.
El hecho de que el techo que nos abriga sea cada vez más bajo nos impide ver más allá y llenarnos de esperanza para responder a los grandes desafíos de nuestro mundo. Es el problema de marcar el límite en nosotros mismos sin abrirnos a una alteridad que plenifica y que da sentido, que ensancha y que nos abre a la espera.
Por eso, bucear en la insatisfacción de la rutina puede darnos resortes para ponernos a la búsqueda de plenitud. Y quizá al bucear hacia dentro de mi vida, es precisamente como puedo descubrir modos que hacen que se ensanche y vaya a más; es en la debilidad donde podemos experimentar que las heridas pueden sanarse; es también en la tempestad donde Alguien nos invita a creer que hay una tabla que salva, que agarra, que protege. Aquellos que caminaban hacia Emaús pensaban que Dios no tenía nada más que ofrecerles; incapaces de entender la dinámica de la entrega, de aquello que nos es dado y que nos sorprende y de confiar sin límites, caminaban tristes y se lamentaban. Pero precisamente es ahí donde se sorprenden y dejan que les vuelva a arder el corazón. Hoy también constatamos que Jesús es nuestra esperanza.
Quizá incluso hasta necesitamos palpar esa cotidianidad para asomarnos a la experiencia de salvación. Por eso, no hay que tener miedo a escalar la rutina, lo cotidiano de la vida, las experiencias que vivimos para llenarnos de sentido, para comprender que es la morada que Dios habita y donde ya está, aunque yo me despiste y no me dé cuenta. Nos puede ayudar la pausa cotidiana de revisión y examen personal: en mitad del día o al terminar cada jornada. Dedicar un momento consciente a ver qué he vivido hoy, qué sentimientos brotan en mí, qué agradezco, qué perdono… seguro que no dejamos que la vida pase sin más. Además, podemos escribir a modo de bitácora la cosecha que brota cada día. Así estaremos recogiendo los frutos y quizá nos sorprendemos porque descubrimos abundantes frutos cosechados.
Estamos ya en julio. Si todavía no te has dejado invadir por ninguna oferta que haya llegado a tu puerta, puede ser este el tiempo propicio para pararte y pensar qué necesitas. Y desde ahí decidir qué experiencia es la que puede este verano responder a la sed que hay en tu vida. Antes de dejarte llevar o de seguir una inercia, de pulsar el botón para empezar la última temporada de una nueva serie, plantéate qué necesita hoy tu corazón para que pueda seguir ardiendo.
De esta manera, en el modo de llenar las horas, los días, y de orientar también el tiempo de descanso, quizá puedas encontrar respuesta. Piensa que también puede ser una oportunidad extraordinaria para cosechar frutos. Hay experiencias que así lo propician y ayudan a hacernos consciente de ello. ¿Qué propuesta necesitas hoy?
Recursos como complementos para esta reflexión
- Frase Calasanz: «Suele el Señor calmar la tempestad del mar», Calasanz, Ep. 826
- Evangelio: «Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os llegará» (Juan 15,7)
- Música: Cuerda Auxiliar, Besmaya
- Propuesta de experiencias:
- Oración: Oración para viajeros (Salmo 121) https://n9.cl/xf274

