Fernando Negro

Para llegar a la felicidad has de seguir el camino menos transitado y más largo: el camino hacia adentro. No lo dudes, de lo contrario te verás abocada a la nada, cansada y destrozada. Volverás entonces al punto de partida constantemente sin percibir el más mínimo avance hacia a delante. Para hacer este camino debes creer en ti.

No lo dudes por un instante. Te brindo este poema que escribí hace muchos años en Brooklyn, NY, donde viví rodeado de Hispanos inmigrantes desde septiembre de 1986 a 1987. Léelo, hazlo tuyo y camina con hacia tu propia meta, hacia tu mismo destino. Nadie puede hacerlo por ti. Recuerda que el camino se hace al andar. Pararse es retroceder y perder las oportunidades que Dios no otorga para seguir creciendo en su amor.

VUELVE A CREER EN TI,

Sí, cree en tus pasos,

En todo el caminar de tu vida.

Cree mientras caminas

Y canta mientras respiras.

Y mirando hacia atrás

No reniegues nunca

De ninguna huella tuya

Aún de aquellas que delatan un tropiezo.

Lo importante es que estás vivo,

Que has caminado y has llegado.

Y todavía tienes tanto por andar…

Vuelve a creer en ti,

en todo lo que tocas

Y que roza tu piel.

Cree en tus manos

Y hazlas capaces de lo imposible.

Levántalas para adorar,

Ábrelas para dar,

Ciérralas para gritar,

disponlas en todo momento para crear

Para construir, levantar y acariciar.

Hay tantos que están caídos…

Vuelve a creer en ti.

Cree en los caminos polvorientos,

en las veredas serpenteadas,

en las monótonas dunas del desierto

y en las sendas frondosas de los bosques.

Y cuando caminando

Descubras la señal de tus sueños,

No te detengas.

Ligero de equipaje

Ponte en camino renovado.

Vuelve a creer en ti

Y alimenta cada mañana

la flor del loto sobre el agua.

Sé fiel a ti mismo

Que es ser fiel a Dios mismo.

Y en tu caminar no te compares,

No te midas con nadie.

No te reproches nada.

Ten la certeza de que TODO

Ya ha sido perdonado,

Incluso lo que todavía tú

Insistes en recriminarte.

Cree en ti

Y verás la vida nueva,

Resplandeciente,                                                       

Como un nuevo amanecer.

No existe en el mundo

Mejor regalo que alguien

Totalmente  reconciliado,

Una persona que ama.

Y tú estás llamado a ser

Esa persona “nueva”.

Vuelve a creer en ti.

Cree en todo lo que miras:

Esa hoja débil y sencilla

Que cae lentamente al suelo;

Esa nube que pasa

Multiforme, llena de agua;

La cara de un niño

Imagen viva del mañana;

La gota débil de rocío

Que refleja al sol entero.

Cree de nuevo en ti.

Y si te asalta la noche

Y el cansancio te amordaza,

Si la tormenta te asalta…

Nada te turbe,

Nada te espante,

La paciencia todo lo alcanza,

Quien a Dios tiene

Nada le falta.

¡Sólo Dios basta!