En el centro de un bosque había un magnífico árbol que era la admiración de todos
Pero un día las ramas dijeron:
–¿Os dais cuenta de lo importante que somos? Todos los que nos ven se admiran de nosotras y los pájaros está muy contentos de vivir entre nosotras…¿Qué tenemos nosotras que ver con ese gordo y feo tronco, y menos todavía con esas mal olientes raíces que están todo el día bajo tierra?
Y decidieron que desde aquel día vivirían solas sin la necesidad de nadie.
El tronco por su parte dijo:
–¿Qué sería del árbol sin mí? Soy quien sustenta a las ramas y doy vigor a todo el conjunto. Si yo no existiera las ramas no tendrían soporte y la savia no les daría color y vida...
Las raíces cuchichearon:
– El árbol no podría subsistir sin nosotras que absorbemos de la tierra las sustancias con que alimentan el tronco, las ramas y las hojas. Desde ahora nos alimentaremos nosotras solas y no daremos nuestra savia a nadie.
Pero poco a poco las raíces, las ramas, y el tronco se dieron cuenta de que no podían vivir separados, que estaban hechos uno para el otro y que la importancia no residía en cada uno de ellos sino en todo el árbol, del cual ellos eran una parte…
Todo volvió a ser mejor que antes. El árbol se sintió otra vez feliz y todo el bosque con él.
Este árbol se dio cuenta (en un miércoles de ceniza) que sería sólo útil para ser quemado como leña. Afortunadamente reaccionó a tiempo ya lo largo de cuarenta días va a tener la posibilidad de recuperar la maravillade vivir y de hacer feliz al entorno.
Esta podría ser la historia de cada feligrés de nuestra Parroquia de Santa Teresa a lo largo de la Cuaresma que acabamos de estrenar. Tradicionalmente 40 días marcados por:
1.-Ayuno: Se trata de comer menos, ¿sólo para disfrutar de una salud y presencia envidiables? La Cuaresma nos propone de «ayunar», y «desintoxicarnos » de todo aquello que no nos deja ser libres.
2.-Solidaridad: Se trata de, ¿tranquilizar la conciencia desprendiéndonos raquíticamente de unas monedas por los pobres? La Cuaresma nos propone convertirnos en «propina», en «regalo»…. de cara a las personas de nuestro entorno, provocando en ellas una sonrisa salida del corazón. Más aún: poner la mano en el bolsillo y hacer una limosna importante por el proyecto de Cáritas «Ser Grande en Dignidad».
3.-Oración: Más allá de costumbres, rutinas, prácticas religiosas… que podamos hacer, buscamos espacios de silencio donde como niños nos dejamos ir confiadamente a los brazos del Padre-Madre del cielo y, sin palabras, experimentar cómo nos acaricia.¿Tengo los Evangelios y hago uso de ellos?

