DEJÉMONOS LIBERAR.
El Evangelio de hoy es una miniatura de la vida de Jesús.
La escena de la sinagoga de Nazaret es como una maqueta en la que están ya presentes «en miniatura» temas que se irán repitiendo también en la vida de los seguidores de Jesús:
- Hay una presentación de su propuesta que Jesús hace con tonalidad profética.
- Hay también una confrontación. Llamado a anunciar el Evangelio con la propia vida, se hará inevitable el encuentro con la resistencia y el rechazo.
- Pero al final triunfa la libertad soberana de Jesús atravesando en medio de sus enemigos, como un recuerdo de su Resurrección, y una confirmación de que la evangelización sigue su camino.
Cómo se autoidentifica Jesús:
- personaje del AT con quien Jesús se sentiría más identificado, Lucas contesta: su elección ha recaído no sobre un patriarca, rey, sabio, sacerdote, escriba o salmista, sino sobre un personaje profético que se siente ungido por el Espíritu y conducido por él.
- Si tuviéramos que buscar con quién se identificaría hoy? Se presentaría como un sacerdote, como un misionero? Sería más bien un activista de una ong? Quizá un político bueno?
- Seguro que sería una buena persona sencilla y trabajadora durante todos esos años, equivalentes de Nazareth. Pero también sería un personaje controvertido, nobel de la paz, o periodista molesto, sacerdote ilusionante y voluntario en todas las ongs… Pensad, cómo podríamos presentar nosotros a Jesús hoy…
Ya nos sabemos todo de Jesús:
Podríamos también jugar en este evangelio a sentirnos reflejados por quien al escuchar la lectura, o al cura, o a la iglesia pueda pensar… ¿Qué nos va a contar de nuevo hoy el cura…? ¿Qué puede decir al mundo la iglesia, anclada en el medioevo…
- Podemos sentirnos también reflejados en la gente de Nazaret que conocía demasiado bien al hijo del carpintero y no logró descubrir al hombre nuevo.
- Si eres alguien que ha vivido en un ambiente cristiano, en un colegio concertado, por ejemplo, es raro que un Evangelio no te suene a sabido. Y es raro que el cura diga algo diferente que no hayas oído tú antes.
- Es un peligro. Primero porque el que sí no eres el mismo eres tú, que tienes que oír ese evangelio sabido de un modo diferente. Tampoco los tiempos que corren son los mismos, y hay que releer el evangelio en nuestro aquí y ahora.
- El Evangelio tiene que ser siempre novedad porque todo a nuestro alrededor es novedad. Y siempre es momento de preguntarnos si lo que propone Jesús, que es cierto que sí nos lo sabemos, más o menos, puede ser Buena Noticia para mí hoy, porque también a mí me puede liberar.
Quisieron despeñarlo por un barranco:
También nosotros lo hacemos. Hay cosas de Jesús que nos enfada. Su exigencia con la solidaridad y los pobres, con el perdón y el diálogo, con el pacifismo y sus estrategias de poner la otra mejilla.
- Definitivamente, hay cosas que nos pueden enfadar: que las prostitutas o los migrantes están por delante de nosotros en las preferencias de Dios, por ejemplo.
- Y colaboramos con este empujar a Jesús por el barranco cuando vemos cómo otros lo despeñan y no lo defendemos. Hoy cada vez más la causa de Jesús se desacredita en los medios y se tira a la basura el mensaje, achacando la incoherencia de los mensajeros. Ojo, que esto pasa aquí, en la zona más rica y segura del mundo. Y que quiere seguir siéndolo.
- Porque en otros lugares del mundo, donde hay hambres y problemas, cadenas y violencias, sufrimientos y diversidad de pandemias, ahí, donde la esperanza hace falta, ahí sí, escucharán con gusto el mensaje de alguien que venga a liberar. Porque sí, hay mucho que liberar por el mundo, y a muchos les urge esa liberación porque su vida depende de ello.
Nosotros, los poderosos, nos liberamos solos. Quizá sea de eso de lo que nos tenemos que liberar, de nuestro orgullo y autorreferencialidad, nuestra autosuficiencia y nuestro olvido del otro que sufre. Alzamos murallas y fronteras, y no nos damos cuenda que en esas murallas de egoísmo, quienes quedamos presos somos nosotros mismos, pues nos separamos de un proyecto de convivialidad y fraternidad que de verdad nos haría más felices. Trabajar por ella, libera.
Lectura del santo evangelio segun san Lucas (4,21-30):
En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga:
«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.
Y decían:
«¿No es este el hijo de José?».
Pero Jesús les dijo:
«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».
Y añadió:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.
