Alguno: ¿De qué va la vida?
Alguien: Jesús es el Centro de mi vida y a pesar de la situación que vivo me siento plena.
Alguno: Necesito cambiar el rumbo de mi vida. ¿Cómo lo haré?
Alguien: El voluntariado, los más pequeños y la pastoral me han dado una nueva visión de cómo estar en el mundo. Orar de distintos modos cada día ha sido una bendición.
Alguno: La soledad, no la soporto y necesito estar con alguien.
Alguien: ¡Cuanto disfruto el silencio y también el estar con otros!, ¡tener espacios para mirar lo que vivo me hace tanto bien!
Alguno: ¿Qué haré con mi vida?
Alguien: Discernir, tener a alguien que me acompaña y orar me ha mostrado nuevos caminos.
Dos amigos estaban sentados, él sentía la necesidad de salir corriendo, cambiar el rumbo de su vida y se encontraba desorientado. Ella junto a él mirando el mar gozaba de la plenitud de sentirse amada y perdonada por Dios, hacía consciente su relación profunda con Jesús. Él se acerca a ella, la mira y le pregunta:
¿Me podrías dar el secreto de vivir tan feliz, aun cuando tienes tantos problemas?

