ACOMPAÑAMIENTO PASTORAL DE LA DIVERSIDAD SEXUAL

Maria José Rosillo

rosillotorralba@gmail.com

UNIDAD 2. EL PLAN DE DIOS ES QUE VIVAMOS EN PLENITUD

Escucha esta canción de Queen y lee despacio la letra:

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El milagro (The miracle-Queen) 

Cada gota de lluvia que cae en el desierto

del Sahara lo dice todo,

es un milagro.

Todas las creaciones de Dios,

grandes y pequeñas,

el Golden Gate y el Taj Mahal,

eso es un milagro [`…]

La única cosa que estamos esperando

es la paz de la tierra, el fin a la guerra.

Es un milagro lo que necesitamos – el milagro-

el milagro que todos esperamos hoy.

Si cada hoja en cada árbol pudiera

contar una historia,

eso sería un milagro.

Si cada niño en cada calle tuviera ropa

que vestir y alimentos que comer,

eso es un milagro

Si toda la gente de Dios pudiera ser libre

para vivir en perfecta armonía,

eso es un milagro.

Para la reflexión compartida

¿Qué te hace sentir esta canción?

Habla de dos tipos de situaciones, unas esperanzadoras y otra más duras. Pon otros ejemplos de situaciones que conozcas o tengas más cerca. ¿Cuáles pueden ser tus experiencias de milagros en tu vida diaria?

La plenitud auténtica es estar junto a Dios. En el lenguaje simbólico de la Biblia se nos habla de ese famoso Paraíso: Gn 2,8-9.15-17. Busca estos pasajes en la Biblia. Describe cómo te imaginas esa escena según estos textos.

Preguntas para la reflexión compartida

¿Cuál es el papel de Dios? ¿Qué misión le encarga Dios al hombre y a la mujer?

Trata de describir en lenguaje actual cómo crees que es el Paraíso o el mundo que Dios quiere que construyamos.

La plenitud tiene que ver con vivir en armonía

Con Dios. Los textos bíblicos representan de forma simbólica ese mundo que Dios desea para nosotros. Ese que podríamos construir si todo el mundo estuviera en la misma sintonía de respeto y cuidado.

Con las personas. Porque no se puede construir ningún paraíso ni nada que se le parezca si estamos en confrontación continua con las personas con las que tenemos cerca, con las que convivimos, a quienes necesitamos porque el mundo lo conformamos todos los seres humanos.

Con la naturaleza. Porque vivir en armonía significa también cuidar el resto de las cosas que nos sirven para nuestra supervivencia. Animales, plantas, el planeta en general. La obra de Dios, al igual que Él mismo, también es sagrada.

Conmigo mismo/a. No es posible rodearme de armonía fuera de mí, si dentro de mí pervivo en una tormenta permanente. Si no me conozco, me quiero, me acojo, me desarrollo.

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​Una oración sentida

Vivo en plenitud Jesús cuando experimento Tu Presencia en cada momento. No solo en los grandes acontecimientos. Vivo esta plenitud, esta presencia de tuya en todas y cada una de las áreas de mi vida. 

Cuando me despierto y comienzo el día…

Cuando me preparo el desayuno y agradezco los alimentos que recibo…

Cuando me desplazo hacia el lugar de estudio o de trabajo y agradezco el amanecer, el frescor de la mañana en la cara, los rostros de otras personas con las que me encuentro, incluso alguna sonrisa perdida que pueda recibir…

Cuando me topo con dificultades, con personas difíciles que me recuerdan que también yo tengo aristas y debilidades…

Cuando realizo el trabajo previsto con fidelidad y responsabilidad…

Cuando recibo ayuda, apoyo, cariño de otras personas…

Cuando amo…

Cuando descanso…

Cuando me divierto…

Te siento presente en todas y cada una de ellas. Y me recuerdas en la Palabra que nunca debo dudar de que estás en ella.

«Bienaventurados los límpidos de corazón, porque ellos verán a Dios, Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt,5,8).

Y me recuerdas en el Salmo: 

«El hombre de manos inocentes y limpio corazón

que no entrega su alma a la mentira

y nunca jura en falso. 

Ese recibirá la bendición del Señor

y Dios su salvador, le hará justicia» (Sal 24,4-5).

Reflexión para compartir

Podríamos decir, a partir de estos contenidos, que no hay diferencia entre judío y gentil, entre hombre y mujer, entre piel blanca o negra, entre homosexual y heterosexual. Es la persona en sí misma la que entra en conexión con Dios y en plenitud con Él, cuando tiene el corazón limpio y la mirada limpia. ¿Cómo argumentar esto? ¿Cómo fundamentarlo con nuestra experiencia personal de plenitud? ¿Con la Palabra?